La diversidad es una característica del alumnado en las etapas de Infantil y Primaria. Esta diversidad que se debe a causas sociales, culturales, familiares, personales, etc. puede convertirse en desigualdad. O si se quiere, desde otro punto de vista complementario, puede contribuir a aumentar o disminuir las desigualdades ya existentes en vez de, potenciando los aspectos positivos que conlleva, suponer una gran oportunidad educativa y de aprendizaje.
Cuando hablamos de diversidad es evidente que hablamos de las características que tiene todo el alumnado de estas etapas, no solamente del sector que tiene identificadas unas determinadas necesidades educativas especiales. La diversidad es una característica natural de los grupos escolares. Una buena práctica de atención a la diversidad es una buena práctica educativa y una de las tareas claves es establecer los mecanismos necesarios para poder descubrir, potenciar y desarrollar las capacidades y características personales de todo el alumnado.
Es evidente también que lo que se realice en estas etapas tendrá repercusiones en lo que más tarde aparecerá en la Educación Secundaria Obligatoria. En estas etapas al no aparecer grandes conflictos se vive una situación de supuesta “paz” escolar. ¿Qué se esconde detrás de esta aparente estabilidad?
Cuando hablamos de políticas de igualdad y equidad debemos diferenciar las medidas que se deben tomar desde el exterior del centro, de las que podamos tomar desde el interior del mismo. A veces, la ayuda que esperamos de los servicios de atención externa no llega o no es exactamente la que necesitaríamos. Sin embargo debemos diferenciar las medidas que suponen unos límites de las posibilidades reales de actuación, de las propuestas, normativas, etc, que son meros indicadores que pueden ser revisados, adaptados o reinterpretados por los propios centros educativos. Es importante aclarar cuál es el papel de los propios equipos directivos y del Consejo Escolar como máximo órgano de gobierno y participación de los centros.
Una autonomía bien entendida debería permitir una organización de los recursos que tenga como prioridad la atención a las necesidades del alumnado, es decir la atención a su diversidad y cómo pueden crearse las condiciones para que esta diversidad se convierta en riqueza y oportunidad de aprendizaje para todo el alumnado. En general existe la opinión de que en los centros se organiza la diversidad pero no se la atiende realmente.
Los recursos económicos suponen un aspecto a tener en cuenta cuando hablamos de diversidad e igualdad. En las diferentes comunidades autónomas hay políticas de compensación distintas que pueden incidir o no en la neutralización de las desigualdades existentes.
Los recursos económicos suponen un aspecto a tener en cuenta cuando hablamos de diversidad e igualdad. En las diferentes comunidades autónomas hay políticas de compensación distintas que pueden incidir o no en la neutralización de las desigualdades existentes.
La influencia que el contexto tiene en la resolución de estos conflictos, las actuaciones llevadas a cabo en el contexto social del centro educativo, son muchas veces claves para hacer posible soluciones diferentes que el centro educativo únicamente no puede resolver.
Es importante señalar cuáles deben ser las líneas de actuación en los diferentes campos que puedan ayudar a concretar una política efectiva institucional a favor de la igualdad.


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